"Necesitamos algo que nos ayude a salir de aquí... pero no sabemos qué..."

daf"Necesitamos algo que nos ayude a salir de aquí...", cuando un directivo de cierta empresa del IBEX35 me hizo el comentario que comenzaba con esta frase, en medio de la situación de crisis exacerbada por la falta de estímulos de un mercado deflacionario, se refería a que el modelo ya caducado de estrategia empresarial había dejado de servir. Michael E. Porter, Tom Peters, Peter F. Drucker y mucho menos Sun Tzu, habían dejado de ser sus libros de cabecera dada su recién demostrada inutilidad en sus respuestas a la primera crisis mundial causada por la globalización.

 

frascati2Por ende, la base del crecimiento y mejora de la posición competitiva de las empresas basadas en el Manual Frascati (1) en relación a la I+D. Estaba demostrándose, siendo benévolos, incompleta, aunque las definiciones básicas y categorías de las actividades de I+D contempladas en dicho documento habían sido aceptadas por empresarios y científicos de todo el mundo durante casi 30 años.

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Además, y en relación a la innovación (la “i” minúscula de la fórmula de la creación de valor I+D+i) (2), durante los años 90 la OCDE volvió a escribir "otra biblia”, conocida como Manual de Oslo en 1992 (3) , donde se recogían los procedimientos para el análisis y recopilación de datos sobre innovación tecnológica, que a modo de guía, definen conceptos y clarifican las actividades que forman parte del proceso de innovación, así como sus tipos y su impacto en el desempeño de la organización, avanzando así en el conocimiento del proceso global.

 

“…pero no sabemos qué…” finalizaba la frase mi interlocutor, desconocedor (aunque parezca mentira) de la eclosión de una nueva disciplina que se extiende a todo el proceso de creación de valor en la empresa moderna: El Ciclo de Inteligencia aplicada al mundo de la empresa, la Inteligencia Competitiva, la nueva “I”.

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Esta nueva “I”, mayúscula (faltaría más) ha llegado para quedarse en los procesos de creación de valor, de resolución de las disyuntivas estratégicas y en otras palabras, está dando ya a las empresas (4) la capacidad de responder a las preguntas estratégicas que se han planteado en medio de esta crisis y que ningún gurú de la estrategia habría sido capaz de responder (y mucho menos Sun Tzu…) como son: ¿Cuál es nuestra situación actual?,  ¿Cuáles son nuestras opciones?, ¿En qué dirección queremos ir?, ¿En qué dirección deberíamos ir?, ¿Cómo podemos llegar a donde hemos decidido ir?, ¿Cómo sabremos que hemos llegado a donde queríamos ir?. Preguntas que han sido analizadas y respondidas por los “nuevos” gurús de esta disciplina: Fuld, Sandman, Herring, Gilad, Fleisher y Bensoussan, entre otros.

 

Como decíamos antes, la Inteligencia Competitiva se basa en los Ciclos de Inteligencia tradicionales, como son (con pequeñas variantes): Dirección y Planificación, Recopilación de Información, Tratamiento y Procesamiento de la misma, Análisis, Distribución y Feedback necesario para que la acción de Dirección sea más efectiva en el futuro (de ahí que se llame “ciclo”). El cumplimiento de todos y cada uno de estos pasos consigue que la inteligencia se convierta en lo que, según la definición de la R.A.E., debería ser: la creación de conocimiento.

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Si en Europa, cada año se destinan 3 billones (si, con “b” de brutalidad) a investigar productos y procesos ya patentados, podemos deducir que no se ha utilizado mucho esa “I” correspondiente a la Inteligencia…; asimismo me pregunto cuántos avances científicos y tecnológicos se habrán perdido en el olvido por no aplicar alguna de las etapas (o todas) del Ciclo de Inteligencia.

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Por lo tanto, y como corolario, la nueva fórmula “(I+D+i) * I” de creación de valor en la empresa ayudará a sentar las bases para definir su posición estratégica (actual o futura), sus objetivos en materia de I+D+i, así como el esquema organizativo adecuado para estos fines (UNE 166006:2011). Es decir, cualquier material, método o procedimiento, que mejore la posición estratégica de la compañía ya sea a nivel de producción en sí misma, como de optimización o mejora en la organización productiva estando en este caso, tanto la Inteligencia como su predecesor, la Vigilancia Tecnológica, intrínsecamente ligados a la Investigación, el Desarrollo y la Innovación productivos.

 

Quizás por fin algún día en la OCDE se hayan dado cuenta que la eficiencia en la investigación pasa por aplicar técnicas de análisis de Inteligencia a la producción científica y quizás también algún día escriban un Manual Madrid… (Porque quizás un Manual Villanueva del Pardillo sería excesivamente pretencioso).

 

(1) OECD (2002) (en inglés). Frascati Manual. Su verdadero nombre es “Propuesta de Norma Práctica para encuestas de Investigación y Desarrollo Experimental” escrito por primera vez en 1963; su nombre proviene de la localidad de Frascati (Italia), donde se reunieron en la Villa Falconeri.

(2)   Podríamos hablar también de los tamaños de las letras, ya que los grandes avances tecnológicos han estado basados en esta “i” minúscula, mientras que los avances científicos, la famosa y grandilocuente “I+D”, han sido bastante menores en número e incidencia, en estos últimos 30 años.

(3)   Su verdadero nombre es “Medición de las Actividades Científicas y Tecnológicas. Directrices propuestas para recabar e interpretar datos de la innovación tecnológica: Manual Oslo”… -suelen viajar mucho estos señores, a quienes les falta un poco de imaginación a la hora de buscar títulos atractivos que perduren en el tiempo.

(4)   A aquellas que han tenido el valor de apostar por un nuevo método de Management Empresarial, en medio de uno de los mayores valles generados en los ciclos de Kondratiev de los últimos 120 años.

Por José María Nadal 

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